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DENUNCIA


Canal de Isabel II

   El Canal de Isabel II de Madrid ha sido cerrado a cal y canto con un cierre metálico. No se ve lo que hay dentro.Ya no podemos ver los jardines ni el hermoso recinto desde fuera, sólo los varios cientos de metros de chapa carcelaria. Los innumerables gatos que viven allí han dejado de recibir alimento desde la calle. Algunos animales hambrientos están subidos al muro sin decidirse a saltar a la calle. Por primera vez, se pueden ver guardias con perros. Han aparecido las primeras pintadas de protesta en el horroroso muro metálico. El Canal no es de sus administradores, es de los madrileños, por más que algunos le hayan echado el ojo en el PP.     

 

María Jesús Rivera López
(Madrid)


Arroyo infecto

   Querido Director:

   Me cambié de domicilio, a un pueblecito próximo a Madrid, el pasado fin de año. Las razones del cambio, entre otras, fueron personales; Mercedes, mi esposa, está en situación especial: silla de ruedas, por un fracaso médico.

   La casita es maravillosa, planta baja y única, en una comunidad cerrada de 30 a 34 vecinos, a cual mejor. Todo son facilidades por parte de la comunidad. Por ejemplo: tenemos piscina comunitaria y, como marca la ley, está debidamente cercada y cerrada para evitar sustos, el único acceso es a través de una pileta para limpiar los pies. Se me ocurrió comentar delante de unos vecinos que Mercedes para entrar a la piscina debe hacerlo en brazos, con la silla sería bastante complicado. Los vecinos que estaban presentes sugirieron romper la alambrada y hacer una puerta para que pueda pasar, cerrada para mantener la decisión anterior, pero de la que yo tendría llave.

   Hasta aquí todo estupendo, pero con el Ayuntamiento hemos topado: Por la parte posterior de la casa pasa un arroyo, con su maleza, sus olores y, por qué no, ratas. Según parece la Comunidad de Madrid ha subvencionado, con bastantes millones, la canalización del meritado arroyo, que sí está canalizado y debidamente alcantarillado al otro lado de un puente que nos separa del pueblo. Pues este tramo que tenemos tan próximo a nosotros, nada de nada.

 

Antonio Diez Pérez
(Torrejón de Velasco)


Oposiciones, malditas oposiciones

   Escribo esta carta desde la desesperación, el desconsuelo y la incapacidad de hacer nada que en estos instantes sentimos mi esposa y yo.

   Somos un matrimonio, Soledad, Ángel y nuestro hijo Marcos. (Ocultamos nuestros apellidos por temor, pues en esta sociedad "libre" aún hay cosas que decirlas en público te silencian de por vida para no conseguir el objetivo que en esta ocasión y como veréis en el desarrollo de la carta es aprobar y conseguir una plaza de funcionario).

   Mi mujer lleva ejerciendo de funcionaria interina 11 años en las escuelas públicas, se ha presentado a 10 oposiciones dentro y fuera de nuestra comunidad Castilla-La Mancha. Me centraré en estos últimos 4 años para enfocar el asunto.

   Hace 2 años y tras una preparación penosa y costosa, tanto material (gastos de academia, libros,  etc,) como psicológica y emocional, se presentó a los exámenes de infantil en Albacete. Por dos décimas no aprobó la oposición.

   Llegamos a este año, duro año, preparándose la oposición, compaginando con el trabajo, nuestro hijo y los quehaceres domésticos y sociales, arañando horas de sueño, fines de semana enteros sin salir, tensión en la familia, depresiones, angustias.

   Se presenta al primer examen, todo allí en un día, desarrolla su tema y se entera que saca un 7,22 que le permite ir al 2º examen. En ese último examen vuelve a ver las caras conocidas, de otros años; el tribunal, muy amable, saludando y dando ánimo a la gente; la presidenta "saludando a gente conocida de Albacete"…

   Mi mujer realiza la exposición, una hora hablando. El tribunal elogia su examen, pero la única que pone pegas haciendo una pregunta extraña es la presidenta. Los mismos miembros del tribunal rectifican a la presidenta diciendo que ya lo había dicho, pero esta situación la aprovecha Sole para resumir su exposición y dar una visión global. Salió muy contenta. ¡Pero suspendió!

   No lo entendíamos, se lo sabía letra por letra; quedaron contentos con su propuesta, incluso le pidieron unos esquemas hechos por ella. Pero una chica de Albacete, amiga de la presidenta, sí aprobó, ¡maldita casualidad! Me alegro por la chica, quizás yo también teniendo la oportunidad hubiera recurrido a alguien.

   Ese día mi mujer no falló en el examen, falló en no ser de Albacete, era de Toledo y se examinaba en otra provincia.

   Todos pensaremos que eso es subjetivo, demuéstralo. ¿Cómo? ¿Cómo puedo demostrar que la presidenta puntuó más alto a esa persona de Albacete que a mi mujer? Díganmelo. ¿Qué hacer?

   El poder estaba en la presidenta. Mi mujer en medio sin saber qué pensar, angustiada, depresiva. El sistema le ha vuelto a traicionar. ¿Cómo permiten que el examinador y el opositor sean amigos? ¿Por qué no nos avisan antes y no perdemos todo un año sufriendo y perdiendo energía en algo tan injusto como estas malditas oposiciones?

   Por favor los responsables de esto que hagan algo de una vez. Quiero justicia pero no la encuentro, los políticos nos convencen con su verborrea, pero en la práctica no piensan en soluciones, nada más que en parches y no nos escuchan.

 

Ángel V.


Retevisión quiere hacer buena
a Telefónica

   Muchas gracias por ofrecer esta oportunidad de denunciar a las grandes corporaciones como Retevisión, cuyo comportamiento para con los clientes está empezando a hacer sentir nostalgia por Telefónica, salvando las estrategias comerciales y de marketing, pero con el único objetivo común de ganar dinero a cualquier precio, es decir: a costa de sus indefensos abonados.
Resulta que hace unos días, al repasar un extracto del banco, me encuentro con que Retevisión me ha cargado en cuenta cinco recibos simultáneamente, es decir: casi medio año de consumo. De golpe y sin aviso previo. Como ya hicieran otra vez el pasado año.

   Repasar las facturas o los extractos bancarios es un derecho y no una obligación para los consumidores, por lo que no se me puede atribuir responsabilidad en esta anomalía. Me he encontrado, simplemente ante un hecho consumado y en total indefensión.

   El número de atención al cliente 060, es otra tomadura de pelo similar al famoso 1004 del "ex-operador dominante": tras esperas desesperadas, musiquitas y silencios varios, cortes a mitad de la comunicación y otras granujadillas, ninguna operadora, ni comercial, me ha dicho otra cosa que estupideces de la categoría de que "ha sido un error informático", "acumulación diferida de tarifación que me beneficia" y sandeces similares. Incluso me han abierto un formulario de reclamación (virtual, ¡por supuesto!) con la promesa de que "ya le llamará un técnico para darle una explicación". Fumando espero...

   He prescindido de Telefónica por razones similares. ¿Qué hago ahora? ¿Me quejo al Fiscal General del Gobierno, o al Defensor del Gobierno?

   Muchas gracias.    

 

Florencio Dimas Balsalobre


Expanding provocó una seria avería tras revisar un coche

   Con el ruego de su publicación les cuento lo que me pasó al llevar el coche a revisión. Tengo un Volvo S 40 de gasolina con tres años y medio. Siempre lo había llevado a hacerse  las revisiones periódicas a la casa oficial, pero cuando llegó la de los 60.000 Kms. tomé la fatal decisión de llevarlo a Expanding, en San Fernando (Cádiz). Lo cierto es que me pusieron un filtro de aceite que no era el que correspondía a mi coche, ni siquiera la rosca del filtro era la misma. Poco tiempo después, el filtro caía sobre el carter y el aceite se vaciaba a chorro, produciendo una avería muy seria y cara en mi automóvil además de poner en peligro mi vida, la de los ocupantes del coche en el momento en que se produjo la caída del filtro y la de todos los automovilistas que pasaban junto a mí en aquel momento.    

 

Miguel Ángel Morato de Tapia


Amena Retevisión, una "atención
al cliente" de pena

   Parece mentira que empresas de la categoría de Amena Retevisión, perteneciente a un sector tan pujante como es el de la telefonía móvil española, sea incapaz de poner al servicio de sus clientes las infraestructuras técnicas y humanas necesarias para responder adecuadamente a la demanda creada por la promoción de un producto lanzado al mercado a bombo y platillo (un paquete de tarjeta telefónica y teléfono móvil a un precio sin duda atractivo), que estoy seguro ha proporcionado a la compañía unas muy jugosas ventas.

   Sucede que el dichoso teléfono no puede ser utilizado con ninguna otra tarjeta telefónica, salvo que primero se recargue con diez mil pesetas adicionales a las que costaba el producto y se solicite después liberalizar el teléfono. Como se explica en el fax que envié al Departamento de Reclamaciones de Amena Retevisión con fecha 13 de noviembre de 2000, tal pretensión de liberalizar el teléfono resulta imposible.

   Pero lo que ya resulta definitivamente inaudito es que once días después del envío de dicho fax Amena Retevisión no se haya dignado siquiera dar explicaciones o pedir disculpas al cliente insatisfecho, que es lo mínimo que una empresa seria debe hacer en tales casos.

   De modo que mi pretensión ya no es que me resuelvan la reclamación presentada, sino sencillamente que alguien de dicha empresa tenga la cortesía de ponerse en contacto conmigo. ¿Es mucho pedir por mi parte? ¿Acaso el texto del fax, que a continuación se transcribe, no era cortés y razonable en sus términos?

   "Muy señores míos:

   "El motivo de la presente es el de poner en su conocimiento que, tras comprobar la imposibilidad material de liberalizar el teléfono Amena que recientemente he adquirido, deseo que Amena Retevisión me lo libere o, alternativamente, que pueda presentarme en las oficinas de su empresa en mi ciudad para devolver el teléfono y recuperar su importe.

   "Quiero significarles que entre el jueves 9 y el viernes 10 permanecí colgado del teléfono más de hora y media en no menos de 10 intentos de llamada al 900 851 470 (teléfono en el que se solicita la liberalización), a distintas horas, permaneciendo a la espera en tres de ellas más de 20 minutos seguidos, sin ningún resultado, y que efectué dos llamadas al teléfono de atención al cliente 1470 sin resultado práctico tampoco, por lo que he llegado a la certeza de que Amena Retevisión no ha querido poner a disposición de sus clientes los medios de atención adecuados para efectuar dicha liberalización, lo que además de una tomadura de pelo podría constituir un fraude y, desde luego, una publicidad engañosa (se presenta esta liberalización como el no va más de las facilidades y no se advierte al usuario que se verá obligado a sufrir una continuada e involuntaria exposición publicitaria a una cancioncilla que tratará de lavarle el cerebro a base de repetir hasta la nausea la melodía promocional de Amena).

   "Quedando a la espera de sus noticias, atentamente les saluda,"

 

A. Casado
(Toledo, España)

P.D. Pocas fechas después de enviarles esta queja, Amena Retevisión se puso en contacto conmigo para liberalizar el teléfono y ofrecerme sus disculpas por lo sucedido, por lo que ruego que también se haga público a través de estas páginas que el problema finalmente ha sido resuelto.


Es imposible hacerse un seguro de automóvil sin tener que confesar hasta nuestros más íntimos pecados

   En primer lugar, quiero expresarles que suscribo la totalidad del texto de A. Herrero de Madrid. Como podrán suponer, yo soy otro de los miles de "damnificados" del señor Gómez Pintado y de su "criatura" llamada Asegurator. De igual manera que otros tantos propietarios de vehículos, me he quedado de la noche a la mañana sin seguro para mi coche.

   Pero aunque este hecho, a mi entender, es ya de una importante gravedad para los que lo sufrimos, ahí no acaba la cosa. Ahora queda la segunda parte: hay que hacerse de manera inmediata otro seguro.

   Constantemente y a través de distintos medios, recibimos ofertas de compañías que nos animan a telefonearles, para así comprobar que su seguro es el más barato del mercado. Lo que no nos dicen es que con la excusa de que nos hacen lo que ellos llaman "un presupuesto personalizado" nos solicitarán que les facilitemos desde nuestros datos personales hasta aquellos otros que de ninguna manera tienen derecho a exigir, como la profesión o el estado civil. De no hacerlo así, no hay presupuesto.

   El caso que a mi me ha resultado más vergonzoso es el de Direct Seguros, que pertenece al Grupo AXA y BBV. Después de tres llamadas –como siempre a un "económico" 902– en las cuales no conseguí que me atendieran pese a varios minutos de espera, finalmente en el cuarto intento lo logré. Un joven pasó a hacerme todo tipo de preguntas y como –según me dijo– "le pareció" que yo dudaba a la hora de facilitarle un dato concreto, me exigió que le remitiese por fax el permiso de circulación de mi vehículo, porque sencillamente no se fiaba de mi respuesta. Ante la incapacidad de diálogo del joven, quien sólo sabía repetir que seguía instrucciones de la dirección, tuve que hablar con la supervisora. Esta señora, tras una larga conversación, accedió a hacerme ese presupuesto.

   El resultado es que en Direct Seguros, según mi experiencia, no sólo han demostrado ser los más impertinentes a la hora de atender a los potenciales clientes, sino que la coartada de que toda su intromisión en las vidas privadas tiene por objeto ofrecer un precio más competitivo, no se corresponde con la realidad.

   A mi entender es de todo punto excesivo –cuando no ilegal– el hecho de que para solicitar un simple presupuesto sea necesario explicar a un desconocido hasta con quién te acuestas y con quién te levantas, y todo ello con voz firme y segura para que el operador no dude sobre la veracidad de las respuestas.

   Todo esto me desespera extraordinariamente; pero también me preocupa –y mucho– el uso que se hace luego de toda esa información que en montones de casos, de manera ingenua, miles de personas les estamos facilitando.

   ¿No tendría bastante que decir la Agencia de Protección de Datos?

 

Paula Muñoz
(Madrid, España)


Asegurator/Otaysa deja "colgados" a más de 35.000 clientes

   Treinta y cinco mil ingenuos –yo entre ellos– que en su día contrataron el seguro de su automóvil con Asegurator, hemos visto en este mes como después de pagar una póliza, en mi caso a todo riesgo, ahora no sólo nos quedamos si cobertura alguna para nuestro vehículo, sino que lo que es aún peor: hemos de ser nosotros los que nos hagamos cargo de pagar los partes pendientes.

   El diario El Mundo, el pasado día 3, publicaba textualmente: "los asegurados seguirán cubiertos por las pólizas que contrataron y seguirán recibiendo los servicios de la aseguradora". Ignoro la fuente de esta información, pero lo que sí puedo asegurarles es que lo que este periódico publicaba es absolutamente falso. Los teléfonos de Asegurator permanecen descolgados para que los molestos asegurados no pregunten, y si hartos ya se deciden a ir personalmente a pedir explicaciones éstas son claras y contundentes: no hay a quien reclamar nada, páguese usted el arreglo de su coche y luego solicite la devolución de una parte, si procede, y nunca antes de nueve meses.

   Mientras tanto, el máximo responsable de toda esta "situación" –¿se dice así?–, Santiago Gómez Pintado, presidente de Asegurator y Otaysa, ha solucionado sus problemas financieros liquidando una sociedad que ya no le era rentable. Es fácil hablar ahora de la delicada coyuntura que atraviesa el ramo del seguro de automóvil. ¿Justifica eso los 1.300 millones de pérdidas acumuladas o hay algo más? A mi juicio todo esto es fruto de una mala gestión, una pésima gestión que ha dejado desprotegidos a miles de asegurados; sin posibilidades de cobrar a infinidad de talleres y probablemente hasta tenga también deudas pendientes con la Administración. Ojalá que ésta sea capaz de hacerle asumir sus responsabilidades y ponerle ante la Justicia, ya que a los demás no nos queda más que el recurso al pataleo. Siempre que haya suerte y el señor Gómez Pintado no sea uno más de los "protegidos" del gobierno Aznar.

 

A. Herrero
(Madrid, España)


Mapfre sólo admite
asegurados rentables

   A nadie sorprende que una S.A. tenga como fin primordial obtener beneficios, lo que no  parece tan razonable es que ese interés económico se muestre de manera tan burda, descarada e inelegante como lo hace la compañía aseguradora Mapfre.

   Por si acaso está usted pensando en contratar un seguro de hogar con esta empresa es bueno que sepa algo que ellos no le explicarán en ningún momento a la hora de hacer su póliza. Tampoco le harán mención alguna de ello en su contrato salvo una sencilla referencia, algo incompresible para no iniciados, a la Ley 50/1980 del Contrato del Seguro. Creo que no sería aventurado afirmar que pocos asegurados tienen a su alcance esta Ley en el momento de firmar y así conocer con exactitud qué es lo que pueden esperar de su nuevo seguro.

   Denuncio desde aquí un hecho que cuanto menos considero lamentable. Después de más de diez años como asegurada en Mapfre y sin haber sufrido ningún siniestro durante ocho años, en los últimos dos, por desgracia, me he visto obligada que hacer uso de esa póliza y exigir a la Compañía los servicios que se me ofrecían al haber sido victima de distintos robos. Es cierto que me pagaron con rigor lo establecido, pero inmediatamente me enviaron un telegrama comunicándome que de manera irrevocable quedaba suspendía mi póliza.

   Parece ser que Mapfre tan solo admite como asegurados a aquellos que ingresen dinero a través del pago puntual de sus recibos y no supongan un gasto para la empresa. Pero a lo que no se muestra dispuesta en ningún caso es a aceptar a aquellos otros que tengan la desgracia de sufrir siniestros y la osadía de comunicarlo a su compañía, estos últimos sencillamente no somos rentables.

   Aquí solo interesa ganar dinero, lo demás queda muy lucido en las campañas publicitarias, pero en la práctica la realidad como ven es muy distinta.

 

P. Jiménez
(Madrid, España)


Sanitas, a por la tercera edad

   Y nunca mejor dicho que ¡A por la Tercera Edad!. Haciendo caso de la publicidad de Sanitas y sus presuntos planes de Oro para los mayores, telefoneé a esa aseguradora médica para que me dieran toda la información. Resultado: Es mentira que acepten a los mayores, sólo lo hacen hasta los setenta y cuatro años y a partir de ahí así te pudras. Pero es que además, si no tienes esa edad, pero estás entre los sesenta y cinco y los setenta y cuatro, te cobran cerca de quince mil pesetas mensuales por la póliza…eso a pensionistas con bajo nivel de ingresos. ¡Como esto sea el ejemplo de privatización de la Sanidad que intenta el Gobierno del PP, estamos todos muertos!

 

Manuela González Carrasco
(Móstoles, España)



Makro y el televisor fantasma

   Durante noviembre y diciembre del 99, Makro, en su almacén de Madrid, carretera de Barcelona, tuvo en "oferta" un televisor Sony, 100 Hz, 28 pulgadas… salió, incluso, publicada en los folletos de propaganda que regularmente envía. Yo intenté comprar uno en repetidas ocasiones, hasta me hicieron inscribirme en una lista de espera. Todo tan inútil como falso: los televisores nunca aparecieron. Un engaño total.

 

D. Sáez
(Madrid, España)

 


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