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ANDRÉS GARRIDO


Triosence durante su debut en San Javier (foto: Goio Villanueva)
Triosence durante su debut en San Javier (foto: Goio Villanueva)
 

XVII FESTIVAL DE JAZZ DE SAN JAVIER

Jazz y funk europeos para una noche de verano 

Los alemanes de Triosence dejaron un concierto elegante y de muy alta calidad, sólo apto para auténticos aficionados, y los ingleses de Bassment Project demostraron que en Europa también se hace muy buen funk y soul 

El trío de vientos de Bassment Project (foto: Goio Villanueva)
El trío de vientos de Bassment Project (foto: Goio Villanueva)
 

Cada vez nos acercamos más al final del XVII Jazz San Javier, pero aún nos quedan muchas y excelentes actuaciones como las ofrecidas en la jornada del viernes 25 de julio, con dos grupos europeos. Los alemanes de Triosence, que pusieron elegancia y una Q de calidad jazzística para, posteriormente, introducirnos en una arrolladora caravana rítmica cuyos conductores y responsables máximos fueron los ingleses de Bassment Project y su música funk.  

El festival de Jazz de San Javier se caracteriza por varias constantes. Una de ellas –además de los contrastes musicales en una misma noche– es la apuesta que viene haciendo por los nuevos valores que van emanando en el jazz, y dentro de él en el continente europeo. La novena jornada de esta XVII edición ha tenido dos partes bien diferenciadas, pero de una calidad pasmosa y de muy alto nivel. El primer grupo eran los alemanes de Triosence que, como sus compañeros ingleses, llegaban a Jazz San Javier por primera vez para dejarnos su jazz y sus conceptos sobre el género y la música en general. El trío está conformado por Bernhard Schüler, al piano; Matthias Nowak, contrabajo y percusión; y el baterista y percusionista Stephan Emig. Tres músicos con una personalidad muy acusada, que unidas dan como resultado composiciones muy originales en las que Schüler compone y el trío recrea, matiza y enriquece.   

Así fue tras escuchar sus dos primeros temas, titulados “Walk For Andrea” y “No One’s Fault”. El público quedó petrificado, ante tan rico sonido y calidad creativa. Triosence no había hecho más que comenzar su derroche y fluidez interpretativa. Bernhard Schüler iba presentando cada pieza y explicando detalladamente las mismas. Era como si fuera ganando la confianza de los presentes con sus argumentos orales, que luego reforzaba el trío con sus interpretaciones musicales. Y estábamos encantados de habernos conocido, porque parecía que teníamos muchos puntos de coincidencia. Para que ello se confirmara, Triosence dejó sonar otra retahíla de piezas musicales como “Three Fo(u)r Fun”, “The Road Ahead” o “Your Nearness”, en las que tanto el contrabajista Matthias Nowak como el baterista Stephan Emig dejaron una muestra de sus altas cualidades interpretativas, que engancharon al auditorio inmediatamente.  

Bernhard Schüller es el compositor de muchos de los temas de Triosence (foto: Goio Villanueva)
Bernhard Schüller es el compositor de muchos de los temas de Triosence (foto: Goio Villanueva) 

Si los grupos que van surgiendo en el jazz europeo son como Triosence, el futuro de este género y de la música en Europa ciertamente está asegurado. Porque estas nuevas generaciones de músicos llegan con la lección bien aprendida y unas muy altas dosis de creatividad. Las creaciones de Triosence son muy originales y no se parecen a nada de lo escuchado hasta ahora. Pudiera parecer que tienen una cierta semejanza con otras formaciones de este corte, como la del desaparecido Esbjörn Svensson o Tingvall Trío, pero no es así. Triosence es otra historia, sin desmerecer a los anteriores. Y creo no equivocarme si les confirmo que el auditorio disfrutó como pocas veces lo ha hecho con este tipo de formaciones.  

Con esta línea argumental, Triosence continuó enganchando al público y mostrando sus altas cualidades musicales a través de temas como “Sad Chilean”, en el que el baterista Stephan Emig realizó una demostración definitiva, “A Far Off Place”, donde se nos emulaba un cierto ambiente oriental, o dos piezas que siendo diferentes sonaron juntas aunque no revueltas. Nos referimos a “Winter Rain” y “Summer Rain”. En la primera, Emig abandonó su set de percusión y se sentó en el centro del escenario para redoblar con las manos en sus muslos, buscando la complicidad del auditorio. Era necesario, para lograr el efecto de las gotas de agua golpeando en el suelo cuando caen. Y lo hacía con una naturalidad y magisterio asombroso. Naturalmente, este público está más que habituado a éstos y otros guiños que los músicos les lanzan desde el escenario. Así es que todo salió a pedir de boca. Más de mil almas palmeando sus muslos, nos hacían percibir la lluvia golpeando el suelo. Fantástico. Luego llegaría la del verano, que tuvo otros ambientes y nos situaban en el corazón del continente africano, a través de la kalimba que tocaba Stephan Emig. Sensacional y ovación cerrada de los asistentes y coprotagonistas de dos piezas en una.  

La entrega del personal era total. Triosence se hacían querer y ese público les amaba. Pero todo tiene un principio y final. Así es que el trío abordó sus últimos temas de un concierto que resultó original y pletórico, en todos los sentidos. “Seven 2 Eight” puso ese punto a cuyo término, todo el auditorio, puesto en pie, ovacionaba y solicitaba más. Una más, por favor. Qué delicia de músicos. Triosence regresaron al escenario e interpretaron “Hiddeen Beauty”, con la que daban por finiquitado su primer paso por Jazz San Javier. Pero el público aún no había acabado con ellos. Y lo confirma el hecho de que Bernhard Schüller regresara él solo, para interpretar un segundo bis al piano titulado “Wher Time Stand Still”. Bueno, aquello se venía abajo. Pero hasta ahí llegó. Luego vendrían las firmas de los discos, que terminaban de congratular a un público que se quedaba, muy probablemente, con uno de los mejores conciertos que se han celebrado en esta XVII edición de Jazz San Javier. Y todavía faltaba la segunda parte, con los ingleses Bassment Project. Pero esa es otra historia, que les cuento de inmediato.  

Alani Gibbon impregna de estilo los conciertos de Bassment Project (foto: Goio Villanueva)
Alani Gibbon impregna de estilo los conciertos 
de Bassment Project (foto: Goio Villanueva)

Ya les adelantaba al comienzo que los contrastes y la apuesta por los nuevos valores son constantes de Jazz San Javier. La noche del pasado viernes 25 atendió a ambas. La segunda parte de esta novena jornada iba a protagonizarla una joven formación de funk, o soul o rhythm & blues (al final, es una mezcla de todo) aparecida en el Reino Unido y que se está abriendo camino a pasos agigantados. Se trata de Bassment Project, un grupo de diez músicos (aunque a San Javier sólo llegaron ocho) que lideran el guitarrista y cantante Mike Davies, y el bajista Phil Simmonds. Este grupo –que tiene su base de operaciones en Londres– basa su repertorio musical en creaciones propias y logra conectar de inmediato con todos aquellos que gustan de este género. El Reino Unido ha sido, desde siempre, una buena fábrica de soul y Bassment Project es una muestra de lo que afirmamos.  

“All About The Blues” abrió el melón dulce y enérgico de un sonido potente y compacto, que impactó de inmediato en los presentes. El grupo se completa con la delicada figura de Alani Gibbon, en la voz; Luke Harris, a la batería; Andre Brown, saxo; Chris Wintermeyer, trompeta; Ed Mitchell, saxo; y los teclados a cargo de Karme Caruso. A pesar de su juventud, Bassment Project son experimentados músicos que saben cómo mover a todo un auditorio. Y vaya si lo hicieron. Con temas que aún manteniendo la esencia de lo añejo, nos sonaban frescos y novedosos. Como “What Did I Do Wrow”, “Change”, “Summer Sunset” o “Litt Me Up”, que terminaron por llenar el foso del auditorio Parque Almansa

Mike Davies, compositor y colíder del grupo Bassment Project (foto: Goio Villanueva)
Mike Davies, compositor y colíder del grupo 
Bassment Project (foto: Goio Villanueva)

Qué diferencia con el anterior concierto. Nada que ver, como es costumbre en Jazz San Javier. Pero ese es uno de los aspectos positivos de esta cita musical de cada verano (y ya llevamos 17), en esta población murciana a orillas del Mar Menor. Además, la noche calurosa invitaba a la fiesta, a la diversión. Y Bassment Project era el grupo perfecto para ello. Su música es pegajosa y no te deja estar quieto en tu asiento. No te queda otra que moverte al ritmo que te marcan piezas como “Never Were In Love”, “You’re Not Alone”, “Young Man”, “Shake Everything” o “Too Much”. Los solos se van alternando; el trío de vientos juega un papel decisivo en este potente sonido, que tiene también en Phil Simmonds y Luke Harris una base inamovible y bien asentada. Cada cual tiene bien diseñado su papel, para ofrecer un resultado bien definido y de muy alta calidad. Escuchándolos, te parece hacerlo con una de las veteranas bandas de antaño. Pero no es así. Es un nuevo grupo anglosajón, que ha aprendido de los veteranos a desarrollar su propio sonido y estilo.  

Phil Simmons colidera Bassment Project (foto: Goio Villanueva)
Phil Simmons colidera Bassment Project 
(foto: Goio Villanueva)

El final fue con un largo “New Generation”, que es el tema que da título a su primer disco en el mercado y al que auguramos un éxito seguro. Con él, se despedían de su también primer paso por Jazz San Javier mientras el público, agolpado al pie del escenario unos y el resto en las gradas, pedía insistentemente que siguiera la fiesta. La noche de viernes era joven y Bassment Project también. Miel sobre hojuelas, para continuar un poco más con este “groove”. Un largo “Over You”, en el que todos y cada uno de los componentes del grupo tuvo su momento estelar, nos dejaba un precioso recuerdo del paso de estos jóvenes ingleses por el festival.  

En resumen, una noche para los nuevos valores de la música de jazz y funk en Europa con dos conciertos bien distintos aunque completos en todos los sentidos. La originalidad y buen hacer de los alemanes Triosence, que aseguran el futuro del jazz europeo, y el potente y bien definido soul de los ingleses Bassment Project, que saben cómo mover al público y dejarle extenuado de tanto bailar. La próxima cita será con una de las leyendas del género, que va a recibir el Premio a Toda Una Vida musical. Se trata del hermano menor del recordado Nat King Cole, Freddy. La segunda parte nos llevará a recordar la música de Bebo Valdés para la película de animación “Chico y Rita”, que nos ofrecerán la cantante Sole Jiménez (que regresa a San Javier) acompañada por la Sedajazz Big Band. Será, con seguridad, una noche de emociones. Se lo contaremos en OPINAR. 26 julio 2014  

Bassment Project al completo (foto: Goio Villanueva)
Bassment Project al completo (foto: Goio Villanueva) 

 


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