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ANDRÉS GARRIDO


Pegasus: los Arisa –Dan y Santi– en acción (foto: Goio Villanueva)
Pegasus: los Arisa Dan y Santi en acción (foto: Goio Villanueva)
 

XVII FESTIVAL DE JAZZ DE SAN JAVIER

Jazz fusión del Mediterráneo, para cruzar el Atlántico y llegar a Chicago, la ciudad del blues 

El grupo catalán Pegasus dejó en San Javier un precioso concierto, que causó la delicia del público, seguido del magisterio de la Chicago Blues A Living History 

La Chicago Blues al completo (foto: Goio Villanueva)
La Chicago Blues al completo (foto: Goio Villanueva)
 

Octava jornada en el XVII Jazz San Javier, con dos sonidos muy diferentes y un océano de por medio. Las fusiones de los catalanes Pegasus, con claros aires mediterráneos, volvieron a cautivar a un auditorio amigo por las varias ocasiones en las que el grupo ha visitado la Región de Murcia, aunque era la primera ocasión que lo hacía a este festival. Luego vendrían los sonidos del otro lado del Atlántico y tierra adentro. El blues de Chicago, con su historia viva, que revolucionaría a los aficionados llevando a todo el que cupiera al foso del escenario para bailar al calor de sus sones y de la noche veraniega, junto al Mar Menor.  

La primera parte de esta octava jornada en Jazz San Javier nos acercaba a los catalanes de Pegasus, un grupo creado casi al principio de la década de los años 80 del siglo XX, integrado por cuatro músicos que provenían de otras formaciones previas y que se movían más por los terrenos del rock en sus diversas facetas. La formación nace en 1982 con Joaquín Max Sunyer y Josep Mas “Kitflus” (guitarra y teclados, respectivamente), que venían del prestigioso grupo del denominado “rock sinfónico” Iceberg. Por otro lado, el baterista Santi Arisa recalaba tras un largo periplo que le había llevado a ser cantante de una orquesta, formando dúo con el pianista Jordi Sabatés (quien también ha visitado Jazz San Javier, en un memorable concierto), acompañando a varios de los más punteros cantantes de Cataluña (por citar algunos, Lluís Llach, Pí de la Serra o Ramón Muntaner) y, sobre todo, con su formación: La Tribu de Santi Arisa. Por último –y no por ello el menos importante– el bajista Rafael Escoté, que llegaba de otra formación de rock sinfónico denominado Gótic, convirtiéndose en un referente. Más tarde formó parte de los músicos que acompañaban a nombres de la “Nova Canço” catalana y en 1981 (un año antes de crearse Pegasus), Escoté formó parte de una de las mejores formaciones de jazz en Cataluña: Catalonia.  

Max Sunyer en un momento del concierto de Pegasus (foto: Goio Villanueva)
Max Sunyer en un momento del concierto de Pegasus (foto: Goio Villanueva) 

Con este amplio historial y la gran amistad existente entre los cuatro músicos, Pegasus nacía con buena base de conocimientos y experiencias musicales. Sus creaciones pronto calaron en muchos aficionados de la fusión, especialmente en aquellos que les habían seguido en sus anteriores viajes. Su sonido siempre ha tenido un halo que les ha definido claramente: el mar Mediterráneo. Pues con el Mare Nostrum de fondo, Pegasus arrancó en Jazz San Javier con una amplia muestra de su extenso repertorio, que iniciaron con “Tiana i El Müll”, “The Hammer and The Beauty” (éstos dos primeros de su más reciente disco) o “Área Metropolitana”, con los que el grupo catalán dejó su tarjeta de presentación para aquellos que no les conociera todavía.  

Cuando uno tiene la suerte de tropezarse con Pegasus queda, incuestionablemente, pegado a su sonido y partituras. Mucho más si, como indicaba anteriormente, se ha nacido junto a esa maravilla de mar que es el Mediterráneo (como reza la canción de Serrat) y que, como la música de Pegasus, te embruja y absorbe por completo. Como muestra de lo que les escribo, mi consejo es que se hagan con alguno de los discos de aquellos años y, para comparar en el tiempo, también lo hagan con el más reciente del mítico grupo catalán y comprobarán que es así. Otra mezcla de temas de ayer y hoy de Pegasus en San Javier fueron “Caravana sobre el mar”y “Kitblues”, dos piezas de su reciente disco, y una mezcla de “Perseguido por el rayo/Tempo de rock”, pertenecientes a sus álbumes “Comunicació” (1983) y la Banda Sonora Original de “Berlín, Sinfonía para una gran ciudad” (1988). Sin duda, conforme transcurría el concierto, se iba comprobando la entrega de un auditorio que reconocía con sus aplausos la valía y buen hacer de estos cinco músicos, que el propio Santi Arisa (batería) se encargó de presentar. Junto a él, Max Sunyer, guitarra; Josep Mas “Kitflus”, teclados y piano; Rafael Escoté, bajo; y en las percusiones Dan Arisa, que según su progenitor nació cuando se creaba Pegasus. Esto es, unos 32 años.  

Tras ello, el grupo abordó otra pieza de su primer disco, titulado “Nuevos Encuentros” (1982): “L’enanito trist”. Y continuaron con “Retalls”(1984), “Para Lelismo”, “Road runner” (2013) y “Can pod i bo” (1990). Un buena parte de su repertorio sobre el escenario de Jazz San Javier pertenece a su último disco editado el pasado año y titulado “Standby… On!”. Pegasus ofreció en esta su primera visita al festival de San Javier un concierto memorable, en la línea que siempre les hemos escuchado y visto. Tal vez ahora han ganado en los directos con la incorporación de Dan Arisa, que sin duda enriquece la parte de la percusión, que en los 80 desarrollaba solamente su padre. Y, cómo no, continúan fieles a la base que les llevó en 1982 a crear esta formación: disfrutar de la música. En suma, que muchos nos quedamos con ganas de un poco más, a pesar del “Conga con ganas” que los cinco músicos catalanes regalaron en su bis. No hubo más, porque esperaban su turno los músicos de Chicago y su Historia del Blues. Pero ganas de seguir con Pegasus, las hubo.  

Pegasus realizó un concierto muy mediterráneo (foto: Goio Villanueva)
Pegasus realizó un concierto muy mediterráneo (foto: Goio Villanueva) 

El regreso a Jazz San Javier de Chicago Blues “A Living History” motivó que muchos aficionados al género se dieran cita en el auditorio Parque Almansa la noche de este miércoles 23 de julio. No todos los días se tiene la oportunidad de poder disfrutar en directo de una Historia Viva del Blues de Chicago, que aglutina los viejos “bluesmen” con las nuevas generaciones. Sabiduría y experiencia juntas dan como resultado un concierto para incondicionales del género. Y Chicago es, sin lugar a dudas, un referente cuando se habla de blues. Después del imborrable recuerdo que dejó en la XII edición, celebrada en 2009, esta banda regresaba a San Javier para volver a deleitarnos con un concierto en su línea, con una cierta dosis de enseñanza y muchas ganas de divertir y entretener.   

Matthew Skoller es el Maestro de Ceremonias en la banda, y comenzó presentando al pianista John Iguana, considerado en estos momentos uno de los más prestigiosos del blues en Chicago. Forma parte de las nuevas generaciones, pero lleva ya en su curriculum una dilatada trayectoria por el género. Solo con su piano, John Iguana fue el encargado de iniciar lo que, más tarde, iba a ser todo un despliegue del conocimiento y profesionalidad de un grupo de los mejores músicos de blues, reunidos en Chicago. La pieza fue “Chicago Breakdown”, con la que en efecto Iguana daba comienzo al despliegue de esta aula viviente de un género, el blues, que es la Historia Viva de la Música en los Estados Unidos.  

Tras ello, Matthew Skoller presentaba al primero de la noche: Billy Boy Arnold. Uno de los maestros de la armónica y mejor cantante, que nos fue adentrando en terrenos cada vez más genuinos con temas como “My Little Machine”, “She’s Love Crazy”, “Miss Stella Brown” o “I Wish You Would”, que colocaron al público en perfecta situación y armonía para lo que todavía restaba por llegar

El pianista de la Chicago John Iguana (foto: Goio Villanueva)
El pianista de la Chicago John Iguana (foto: Goio Villanueva) 

Siempre con las presentaciones de Matthew Skoller, el guitarrista John Primer hacía su aparición en el escenario para continuar con esta clase magistral de blues. Así es que, con el público agolpado a sus pies en el foso, Primer atacó “Imagination”, acompañado por la armónica de Skoller. Luego continuó con “They Call Me” y “Won’t You Hold Me”, antes de que hiciera su aparición Billy Branch, con quien cantaría “Sugar Sweet”, provocando en los aficionados una entrega muy notable que animaba, sin duda alguna, a los músicos llegados desde Chicago. Por cierto, que el grupo base estaba conformado, además de John Iguana al piano, por el prestigioso guitarrista Billy Flynn; Felton Crews, al bajo; y otro pieza de las nuevas hornadas de músicos: el baterista Kenny Smith, hijo del también baterista de Muddy Waters, Willy “Big Eyes” Smith. Una banda potente que combina, como indicaba, sabiduría y experiencia.   

Tras John Primer, Matthew Skoller tomó las riendas del concierto, con dos piezas interpretadas con su armónica: “You Don’t Even Know” y “Easy”. Fue una demostración del dominio que Skoller tiene sobre este pequeño instrumento, básico en el blues. Y luego demandó de nuevo la presencia de Billy Branch, que con su armónica y voz nos dejó varias muestras de su enorme conocimiento a través de temas como “Hoodoo Man Blues”, “One More Mile” o “Hate To See You Go”. Aquello era una auténtica fiesta del género en la que todos participaban. Pero el auditorio pedía más y los chicos de Chicago lo dieron. Así es que el mítico Lurrie Bell apareció en escena, agarró su guitarra roja y comenzó a cantar “I Believe”. El público le recibió con un entusiasmo nítido, que levantó de inmediato la estima del músico para lanzar dos lecciones más de su libro: “My Love Will Never Die” y “Diamonds At Your Feet?”.  

Fue el final de un concierto muy completo en torno al blues de Chicago, con varias de sus más relevantes figuras. Y aunque era miércoles (un día de mitad de semana), aquellas almas azules querían un poco más. Así es que la banda de la Historia Viva del Blues de Chicago regresó al completo, para regalar “Blues Had A Baby”, con la que definitivamente se despedían de su público y de la presente edición de Jazz San Javier. En resumen, una noche pletórica en la que el Mediterráneo dejó su brisa musical a través del grupo catalán Pegasus, para después cruzar el Atlántico y adentrarnos hasta la ciudad de Chicago, donde el blues es una seña de identidad y parte de su historia viva.  

La próxima cita será este viernes 25, con dos formaciones europeas. La primera proviene de Alemania. El trío de jazz Triosence es uno de los más prestigiosos del género en Europa, cuyo repertorio se basa en las composiciones del grupo. La segunda parte, una vez más, el contraste con una también joven formación que nos llega desde el Reino Unido. Se trata de Bassment Project, una de las más espectaculares bandas de funk en Europa, que auguran –pueden comprobarlo en algunos videos que circulan por internet– un concierto frenético, potente y divertido. Se lo contaremos en OPINAR. 24 julio 2014  

Billy Boy Arnold, una de las estrellas de la Chicago Blues (foto: Goio Villanueva)
Billy Boy Arnold, una de las estrellas de la Chicago Blues (foto: Goio Villanueva) 

 


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