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ANDRÉS GARRIDO


Mary Stallings y el trío de Eric Reed (foto: Goio Villanueva)
Mary Stallings y el trío de Eric Reed (foto: Goio Villanueva)
 

XVII FESTIVAL DE JAZZ DE SAN JAVIER

Jazz elegante y soul-funk protagonizan la noche en San Javier 

La cantante Mary Stallings puso un toque de distinción, elegancia y alto standing. Después, el soul-funk de Family Stone dio la vuelta al auditorio como a un calcetín 

The Family Stone al completo (foto: Goio Villanueva)
The Family Stone al completo (foto: Goio Villanueva)
 

El ecuador del XVII Jazz San Javier nos ha deparado una jornada deliciosa, elegante y festiva, con dos partes bien diferenciadas como es la norma habitual de este festival. Una primera, a cargo del trío de Eric Reed y la cantante Mary Stallings, que personalizaron la delicadeza y alta calidad interpretativa de un jazz de ritmos medios y bien trazados. La segunda parte de este ecuador musical cambió totalmente el decorado de Jazz San Javier, con una formación que nació en los años 70 del pasado siglo XX y que –hoy ya sin su líder Sly– sobrevive al paso del tiempo, aunque su música mantiene toda la fuerza del funk. Ellos son The Family Stone. Fiesta, ritmo y baile asegurados y con calidad.  

El festival de San Javier –ya es conocido por los más asiduos– se caracteriza por sus sesiones dobles y, dentro de ellas, los contrastes de estilos en una misma jornada. En consecuencia y fiel a su caminar durante 17 años, la noche del pasado sábado 19 de julio no podía defraudar. Y no lo hizo. El primero de los conciertos anunciados estaba diseñado para esos aficionados que denominamos “pata negra” (como el buen jamón español), que gustan de saborear y apreciar cada nota de una formación clásica en la música de jazz. Sus protagonistas fueron la cantante Mary Stallings, acompañada por el trío del pianista Eric Reed.   

La actuación en sí tuvo dos partes. Una primera, en el comienzo, con el trío de Eric Reed quien, además de presentar a sus músicos, tuvo un recuerdo para los pasajeros fallecidos en el vuelo de la compañía Malaysia accidentado en Ucrania. El trío está conformado, aparte de Reed al piano, por el bajista Darryl Hall y Mario Gonzi a la batería. Tres piezas continuas conformaron este primer tiempo del trío, a través de “Sonny” (partitura un tanto polémica en cuanto a la autoría, ya que fue creada por Chuck Wayne pero Miles Davis parece que copió parte de ella titulándola “Solar”; al menos, eso es lo que se cuenta), “It Could Happen To You” y “Alone Together” (tres piezas ineludibles en el libro del jazz) y que, sin duda, nos dieron una idea muy exacta del alto nivel que poseen estos músicos.  

Mary Stallings durante su concierto (foto: Goio Villanueva)
Mary Stallings durante su concierto (foto: Goio Villanueva) 

Tras ellos, Eric Reed anunciaba a Mary Stallings, que apareció en el escenario con un elegante porte atacando, inmediatamente, otro estándar del género creado por Johnny Mandel –y una de sus creaciones más versionadas, junto con “La sombra de tu sonrisa”– titulado “Close Enough For Love”. Mary Stallings es una de las mejores voces femeninas del jazz, género musical al que lleva dedicados 64 años, pues su periplo por la música comenzó muy joven, iniciándose en los coros de góspel para continuar por diversos clubes de San Francisco, la ciudad que la vio nacer.  

Después de esa balada, Stallings y el trío de Eric Reed (pianista que la ha acompañado en los últimos tiempos) continuaron desplegando su amplia sabiduría jazzística con un tema escrito por Gus Arnheim, titulado “Sweet And Lovely” (que popularizó Bing Crosby), dejando espacio para el lucimiento del contrabajista Darryl Hall (que llevó a cabo un buen solo), para proseguir con otro estándar del género: “That Old Black Magic”, escrita para la película “Fantasía de Estrellas” (1943).  

Mary Stallings dijo al auditorio sentirse muy feliz de estar en España, esa noche, en un festival como el de San Javier. Para demostrarlo, su repertorio (prácticamente todo él integrado por estándares del género) continuó con una composición del propio Eric Reed titulada “Exactly Like You” (nuevo espacio para Darryl Hall en el contrabajo y Mario Gonzi a la batería), combinando adecuadamente las baladas lentas con los temas de ritmos medios para crear, como así resultó, un clímax de alta posición, elegante y distinguido.  

Tal y como les detallaba, el regreso a una balada escrita en 1957 por Malcon Waldron y grabada por John Coltraine, titulada “Soul Eyes”, apaciguaba las almas que asistían a este concierto de Mary Stallings y el trío de Eric Reed, del que ninguno de los presentes perdíamos detalle. Siguió una pieza de Duke Ellington, “Love You Madly”, y otra del recordado trompetista Harry “Sweets” Edison, “Centerpiece”, a ritmo de blues, en la que Eric Reed dio muestras de por qué está considerado en estos momentos como uno de los grandes pianistas del jazz. Así finalizaba su actuación Mary Stallings, que fue largamente ovacionada por el auditorio, puesto en pie, demandándole una más para que aquel remanso de excelente jazz vocal no acabara tan pronto. La cantante y el trío del pianista Eric Reed accedieron gustosos e interpretaron otra balada, “O Thought About You”, de Johnny Mercer, haciendo gala una vez más al argumento musical de un concierto que aún estando basado en estándares del género, no defraudó las expectativas que entre los aficionados había despertado. El festival obsequió a Mary Stallings con un precioso ramo de flores, como muestra de su agradecimiento y respeto a toda una Dama del Jazz.  

Mary Stallings y el pianista Eric Reed (foto: Goio Villanueva)
Mary Stallings y el pianista Eric Reed (foto: Goio Villanueva) 

Como les adelantaba al principio, la segunda parte de este ecuador del XVII Jazz San Javier tuvo unos tintes absolutamente opuestos a la primera. De la elegancia y distinción pasamos a la fiesta, el ritmo, la diversión y el baile a raudales. Del sosiego de un auditorio perfectamente ubicado en sus butacas, al desenfreno de muchos espectadores que se lanzaron al foso junto al escenario para disfrutar, mucho más si cabía, de la música y el espectáculo de un mítico grupo del soul y funky: The Family Stone. Desde hace ya varias décadas, sin su mentor y líder Sylvester Stewart, más conocido como Sly Stone.  

Corrían ya los últimos años de la década de los 60 (siglo XX) marcada, sobre todo, por el pop inglés y por encima de él la música de The Beatles y, en otro lugar diferente, la de Rolling Stone. Pero en los Estados Unidos también se creaban estilos y tendencias, grupos y solistas que llevaban a los primeros puestos de las listas de ventas canciones de otro corte muy diferente a la música del Reino Unido. Uno de esos grupos nació al amparo de un cantante, compositor, productor y multiinstrumentista llamado Sylvester Stewart. El grupo que creó para su proyecto se denominó The Family Stone. Su línea de éxito fue una fusión de estilos cuya base era soul y rhythm & blues, a los que añadieron incursiones en el rock, el pop o la psicodelia. Toda aquella fluidez de ideas dio paso al nacimiento de lo que se denominó funk. Y con él, se puede entender más y mejor a otros grandes como James Brown o Parliament. Sly & The Family Stone supo encontrar los ingredientes necesarios para lograr que miles de seguidores elevaran al grupo a los puestos de los mejores. La historia comenzaba en 1967 y tuvo su mayor esplendor durante la década siguiente, unos años 70 que tomarían el relevo del protagonismo desplegado hasta entonces por los grupos ingleses.  

The Family Stone ha continuado la historia que comenzó su líder desde 1975, año en el que, definitivamente y tras varios enfrentamientos entre los integrantes del primitivo grupo, Sly Stone deja la formación y continúa su carrera en solitario. La marcha previa del bajista Larry Graham dejó muy mermado el sonido de esta formación, ya que Graham era un pilar fundamental del ritmo que caracterizaba a Family Stone. Pero con nuevas incorporaciones y el paso de los años, la formación ha sabido preservar buena parte de su personalidad sonora. En la actualidad, The Family Stone cuenta con tres miembros fundadores, como son el saxofonista Jerry Martini, la trompetista Cynthia Robinson, y el baterista Greg Errico. La banda se completa con Blaise Sison, al bajo; Nate Wingfield, a la guitarra; y los dos pesos vocales, a cargo del teclista y cantante Alex Davis, más la voz de Nadia, que exhibe una figura femenina y sexy, apropiada para un tipo de música en la que el ritmo y el baile van de la mano. 

Los tres componente originales que quedan del Family Stone (foto: Goio Villanueva)
Los tres componente originales
que quedan del Family Stone
(foto: Goio Villanueva)

El concierto se iniciaba con una introducción para saludar al auditorio y a renglón seguido se desplegaba todo un abanico de temas que forman parte del gran repertorio de Family Stone. Piezas como “Are You Ready?”, “Sing A Simple Song”, “Everyday People” o “Dance To The Music” desataron los ímpetus del personal, que rápidamente se agolpó (no había espacio para todos los asistentes) en el foso del escenario, para dar más calor –si es que había posibilidad de ello– a los norteamericanos.  

La fiesta se desarrollaba con absoluta alegría y nadie quería perderse ni un momento. Tha Family Stone siguen creando espectáculo sobre un escenario, aunque han transcurrido muchos años (47 desde entonces). Pero esos “viejos” temas que crearon escuela y tendencia continúan martilleando nuestros recuerdos, vivos y frescos cuando, como en esta ocasión, hay una oportunidad de reverdecerlos en directo. The Family Stone pusieron en Jazz San Javier ese momento nostálgico y, a la vez, fresco y chispeante. Las canciones de Sly Stone aportaban gran parte de ese momento, tales como “Hot Fun In The Summertime”, “You Can Make It If You Try”, un medley (mezcla) de dos temas como “If You Want Me To Stay / Stand” (ésta última, el himno de la música negra del 69 y que daba título a su cuarto álbum), “Family Affair”, o “Everybody Is A Star”

Alex Davis cumple el papel de Sly (foto: Goio Villanueva)
Alex Davis cumple el papel de Sly
(foto: Goio Villanueva)

Tres generaciones, unidas una noche más por la música de The Family Stone, que disfrutaban bailando y coreando esos viejos éxitos. Era mucho el calor que ya había en todo el auditorio. Aquello ardía y entonces el grupo atacó con otra mezcla compuesta por “MLady / Hey Music Lover”. Nadia puso al rojo vivo el ambiente cuando se desplazó entre el público para cantar desde allí con sus compañeros. Su cuerpo se balanceaba al compás de la música que dejaba sonar el grupo, mientras las miradas confluían en la mujer de ébano que bailaba a su lado. El paraíso o algo parecido.  

Con “I Wanna Take You Higher” llegaban al final de un concierto que ha dejado huella y sentimientos inolvidables. Todo el grupo se alineó en el frontal del escenario para despedirse de un público entregado desde el primer minuto. The Family Stone ampliaron, en esa noche del verano murciano, su familia musical. Paz, amor y música. Pero esa familia no quería despedirse aún. Así es que los norteamericanos regalaron un poco más de funk, dejando sonar “Thank You (Falletinme Be Mice Elf Agin)”, con el que definitivamente se despedían de parte de su familia española.   

La próxima cita será el miércoles 23 con los catalanes Pegasus, que llegan a Jazz San Javier por primera vez; no así a la Región de Murcia, a la que han visitado en diversas ocasiones. Música de fusión con claras influencias mediterráneas y muchos amigos del grupo. La segunda parte nos deparará el regreso de un espectáculo grandioso sobre la Historia del Blues de Chicago. Contrastes musicales en la octava jornada de la XVII edición de Jazz San Javier. Los detalles, dentro de unos días en OPINAR. 20 julio 2014  

Nadia, la solista del grupo, cantó entre el público (foto: Goio Villanueva)
Nadia, la solista del grupo, cantó entre el público (foto: Goio Villanueva) 

 


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