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ANDRÉS GARRIDO


El pianista gaditano Sergio Monroy (foto: Goio Villanueva)
El pianista gaditano Sergio Monroy (foto: Goio Villanueva)
 

XVII FESTIVAL DE JAZZ DE SAN JAVIER

Flamenco fusión y fiesta de Nueva Orleans en Jazz San Javier 

El flamenco-jazz de Sergio Monroy puso un toque español, y el ambiente de Nueva Orleans se adueñó del auditorio con la Preservation Hall Jazz Band 

El trío de vientos de la PHJB y el pianista Rickie Monie con la melódica (foto: Goio Villanueva)
El trío de vientos de la PHJB y el pianista Rickie Monie con la melódica (foto: Goio Villanueva)
 

La sexta jornada del XVII Jazz San Javier ha tenido dos partes bien diferenciadas, pero no por ello inconexas. Primero, el pianista gaditano Sergio Monroy regresaba a este festival después del buen recuerdo que dejara en su primera visita (allá por 2011), para presentarnos algunos de los temas de su tercer disco “Como un juego” y –a propuesta del festival– rendir un pequeño homenaje al recientemente desaparecido Paco de Lucía, al que Jazz San Javier dedica la presente edición junto al también desaparecido pianista norteamericano Mulgrew Miller. Después, una segunda parte de contraste con la Preservation Hall Jazz Band, que desde Nueva Orleans nos dejaron el mejor jazz tradicional. Noche auténticamente veraniega y con excelente música en San Javier.  

La primera parte de esta sexta jornada del XVII Jazz San Javier nos trajo los aires gaditanos, flamencos y vanguardistas del pianista Sergio Monroy, que regresó al festival por dos motivos poderosos: la publicación de su tercer álbum, “Como un juego”, y llevar a cabo el pequeño homenaje del músico y el festival al gran guitarrista Paco de Lucía, desaparecido hace poco tiempo de manera repentina, que aunque nunca practicó el jazz tuvo mucha relación con músicos de este género, participando en alguna que otra sesión o grabación. Monroy ya dejó un muy grato recuerdo en su anterior visita a San Javier, como lo corroboró el público asistente al recibirle tan entrañablemente.  

Sergio Monroy inició el concierto cantando un tema de bienvenida y con el saludo a todos los asistentes, haciendo votos por ofrecer un concierto en el que público y músicos disfrutaran al máximo. Y ciertamente, lo escuchado en el auditorio del Parque Almansa nos gustó. Monroy forma parte de esas nuevas generaciones de músicos del flamenco que apuestan fuerte por avanzar e indagar en la fusión del flamenco con el jazz y no solamente con él. Una buena muestra fue “A 4” (la autovía de Andalucía a Madrid), en la que los músicos tuvieron una cierta libertad para desarrollar estos conceptos que les indico y una de las piezas más jazzísticas que el pianista dejó sonar en su concierto.  

La banda que acompaña a Sergio Monroy está compuesta por Daniel Arjona, al bajo; Nano Peña, en la batería; Javi Katumba, en las percusiones; Pedro Cortejosa, en los saxos; y Reyes Martín, al cante. El invitado de Monroy fue el guitarrista Óscar Lago, que lo fue exclusivamente para rendir ese homenaje a Paco de Lucía. Tras la presentación, Monroy abordó junto al saxofonista Pedro Cortejosa una pieza titulada “Y se enamoró la Luna” (su comienzo sugiere estar inspirado en el Preludio en Mi menor, opus 28 no. 4, de Chopin), en la que el dúo dejó un buen sabor para interpretar, ya todo el grupo, “Volveré a quererme”, con una Reyes Martín pletórica en el cante.  

La cantaora Reyes Martín (foto: Goio Villanueva)
La cantaora Reyes Martín (foto: Goio Villanueva) 

Probablemente las piezas más aflamencadas fueron las que Monroy interpretó junto a la cantaora, como la canción que da título a su más reciente disco, “Como un juego”, y que fue la base de su regreso a Jazz San Javier y del concierto ofrecido. Antes nos dejó “Creo”, para continuar después con “Ni pa ti, ni pa mí”. Y vuelta con Reyes Martín para regalarnos “El aire de la plaza”, en piezas que calmaban los ritmos más arrolladores. La música que hace Sergio Monroy está en la línea de la que otros nombres –como Dorantes o Carrasco– llevan a cabo, aunque cada uno desde una perspectiva muy personal.  

“De garabato” volvió a reunir a toda la banda, como preludio de las dos piezas que iban a conformar el pequeño homenaje a Paco de Lucía. Para ello, Sergio Monroy llamó al escenario a Óscar Lago, tras indicar que el maestro se fue y todos quedaron apenados y solitarios. Pero, subrayó Monroy, “sin duda Paco nos enseñó a las nuevas generaciones y nosotros siempre le tendremos presente”. Así es que sonaron las notas de “Canción de amor”, y el espíritu de Paco de Lucía se desparramó por todo el auditorio, que supo premiar el esfuerzo y cariño que el grupo del pianista gaditano puso en el mismo. Con “Zyryab” finalizaba ese pequeño pero sentido recuerdo al gran Paco de Lucía.  

“Que despierte la conciencia” puso el broche al concierto que Sergio Monroy ofreció en esta su segunda participación en Jazz San Javier, al que el pianista de Cádiz dio las gracias por haberle llamado en un momento difícil para él. Una tercera ocasión, indicó Sergio Monroy, sería ya “hartible” (un simpático giro lingüístico que pronuncia la “h” como una “j”, muy característico de Cádiz). El auditorio premió a los músicos con una gran ovación en reconocimiento a su trabajo. A final, el concierto resultó como quería Monroy. Un disfrute para todos. 

La impronta de Paco de Lucía se refleja en Oscar Lago (foto: Goio Villanueva)
La impronta de Paco de Lucía se refleja 
en Oscar Lago (foto: Goio Villanueva)

La segunda parte cambió, absolutamente, el decorado de Jazz San Javier. La alegría, diversión y la fiesta, en definitiva, se adueñaron totalmente del auditorio del Parque Almansa y de todo el Mar Menor. Nueva Orleans impregnó su ambiente festivo a Jazz San Javier, con una de las mejores bandas del género tradicional: La Preservation Hall Jazz Band.   

Si uno repasa la historia del jazz, se va a tropezar con Nueva Orleans desde el principio. Es la cuna de esta música. Y en esa ciudad a orillas del Mississippi, sus primeros habitantes provenían de muchos lugares y culturas (una de las colonias que la fundaron era de Canarias). Por ello, no nos debe extrañar que Nueva Orleans y sus gentes tengan tanta riqueza y matices. Uno de sus más claros ejemplos actuales es la Preservation Hall Jazz Band, que toman el nombre de una de las salas más conocidas del barrio francés de la ciudad. Su música suena fresca, sólida, festiva. Sus integrantes suman muchos años, pero éstos no pesan en su manera de tocar sus instrumentos, de cantar, de hacer sentir al público sus ganas de vivir, agradar y divertir.  

Lo de Preservation Hall Jazz Band en San Javier fue otra historia. Puro y tradicional jazz, a la vieja usanza, con viejos, pero a la vez, remozados temas del Real Book of Jazz. Tradicionales que siguen haciéndonos vibrar cuando músicos como éstos los hacen sonar una vez más. Piezas inequívocamente jazzísticas como “Bourbon Street Parade”, “Tootie Ma Is A Big Fine Thing”, “Shake It And Break It” o el immortal “St. James Infirmary” nos llevan, inevitablemente, hasta las calles de la ciudad norteamericana

La banda Preservation Hall Jazz en un momento de su gran concierto (foto: Goio Villanueva)
La banda Preservation Hall Jazz en un momento de su gran concierto (foto: Goio Villanueva) 

Esta mítica sala fue creada en 1960 por el joven matrimonio compuesto por Allan y Sandra Jaffe, que pasaban por Nueva Orleans dentro del itinerario que se habían marcado para su viaje de novios. Mientras visitaban la ciudad, se tropezaron con un grupo de músicos en la plaza Jackson y les siguieron hasta un local en el que se celebraban “jam sessions”. El local era una galería que regentaba Larry Borenstein y lo que los Jaffe presenciaron allí fue tan sorprendente que poco después se trasladaron, de manera permanente, a Nueva Orleans. El matrimonio creó una fundación sin ánimo de lucro para preservar el jazz tradicional de la ciudad y Borenstein trasladó su galería de arte al edificio de al lado, para ceder a los Jaffe la primitiva sala en la que se venían celebrando sesiones de jazz. Ahí nació el Preservation Hall, que perdura hasta nuestros días y que se ha convertido en una gran Fundación que vela por su jazz tradicional, pasando de padres a hijos a través de sus escuelas.  

Esa labor tiene hoy al frente al hijo de los Jeffe, el contrabajista de la Preservation Hall Jazz Band, Benjamin, que coordina toda la Fundación creada por sus padres. Junto a Ben Jeffe en el contrabajo, la banda se completó en Jazz San Javier por Mark Braud, trompeta y cantante; Charlie Gabriel, clarinete, saxo tenor y cantante; Rickie Monie, piano y melódica; Frederick Lonzo, trombón y cantante; Ronell Johnson, tuba y cantante; y el veterano baterista Joseph Lastie Jr. Siete músicos que hacen vibrar al más templado de los humanos, como se pudo vivir en la noche del miércoles 16 en el auditorio del Parque Almansa de San Javier.  

El público disfrutaba con esta banda; coreaba muchas de las piezas que sonaban y bailaba al ritmo de cada una de ellas. Jazz tradicional sin conservantes ni colorantes, en estado puro. Temas como “Basin Street Blues”, “Dipper Mouth”, una versión de “El manisero”, para finalizar un concierto grandioso con “St. Louis Blues” y “That’s It!”. Fue un estallido de voces al unísono, aclamando a siete músicos que nos hicieron vivir una hermosa noche. Voces que insistían en que regresaran al escenario y continuaran con ese hechizo musical.  

Rickie Monie con la melódica (foto: Goio Villanueva)
Rickie Monie con la melódica (foto: Goio Villanueva)

Apenas un minuto de reclamo y la Preservation Hall Jazz Band se hizo visible de nuevo sobre el escenario del auditorio. Sorprendidos por la gran acogida que el público de Jazz San Javier les había dispensado, los siete músicos regalaron 20 minutos más de concierto a través de otros dos iconos del mejor jazz tradicional: “Tiger Rap” y “Dear Lord”. Éxtasis general del público, que les vitoreaba y aclamaba. La misma gloria.  

En suma, noche de embrujos, fusiones, fiesta, diversión y música, con el pianista gaditano Sergio Monroy y su Sexteto, para cambiar el decorado y el estilo con la Preservation Hall Jazz Band. Todos hubiéramos continuado hasta el amanecer, pero era miércoles y al día siguiente muchos teníamos otra cita ineludible con el trabajo diario. La próxima jornada será el día 19 de julio, con otros dos conciertos contrastados y de muy alto voltaje. La primera parte a cargo de la que consideran una de las mejores voces femeninas del género: Mary Stallings. Estará acompañada por el trío del pianista Eric Reed, que ya ha visitado San Javier dentro del desaparecido ciclo “Músicas del Alma”. Y una segunda parte para recordar a una de las mejores y más vanguardistas bandas de “soul-funk” que parió la década de los 70 del pasado siglo XX: The Family Stone, hoy ya sin Sly. No dejen de seguirnos, porque les contaremos todos los detalles en OPINAR. 17 julio 2014  

El sexteto de Sergio Monroy (foto: Goio Villanueva)
El sexteto de Sergio Monroy (foto: Goio Villanueva) 

 


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