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ANTONIO VIDAL


VIDAS EJEMPLARES

Santa Apolonia
 

¿Se considera usted apolíneo? Apolíneo es una palabra que actualmente está en desuso, pero es con la que se designaba hace años a un hombre apuesto. “Es un Apolo “, decíamos los que ya no somos tan jóvenes. Y está claro que Apolonia, o Polonia, o Polina, según la fuente consultada, deriva de ese nombre. Y encontramos así la primera característica de esta historia, la belleza, (interior, eso sí). Y comenzando por la belleza, voy a intentar compendiar lo que se conoce acerca de esta Santa.

Casi todo el mundo, no solo los dedicados al sector de la Salud Dental, relaciona directamente Santa Apolonia, patrona de los dentistas, con la dentadura, y en las representaciones gráficas, “nuestra” Santa aparece generalmente como una joven y bella muchachita, a la que la Tradición rodea de grandes virtudes y a la que, por negarse a apostatar de su fe, le fueron arrancados los dientes (sin anestesia, que Wallace y Norton no habían nacido todavía) por unos paganos sin entrañas.

En realidad, ateniéndonos a la más antigua fuente de la que podemos disponer, que es la inestimable obra de Santiago de la Vorágine, “La Leyenda Dorada”, escrita en el siglo XII y en cuyas páginas encontraremos verdaderos tesoros, nuestra historia se desarrolla en Alejandría en tiempos del Gobernador romano Desio o, según otras fuentes, en tiempos del Gobernador Felipe, aproximadamente 1 año antes de Desio.

Relata que, allá por el año 248 ó 249 d. de C., se desencadenó una feroz persecución contra los cristianos instigada por un poeta llamado Divino que, no se sabe bien por qué, quería organizar grandes banquetes en honor de los demonios, que eran unos personajes muy reales en aquellas épocas, pues aparecían en todos los sitios, sobre todo cuando eran invocados por los paganos, o los llamaba algún santo, mayormente para demostrar el poder que el Cristianismo tenía sobre ellos y humillarlos de mil formas.

Según refiere nuestro cronista, las masas estaban revueltas y rabiosas contra los cristianos y no se calmarían hasta que hubieran bebido la sangre de todos ellos, cosa también extraña porque Bram Stoker tampoco había aparecido en la Historia, pero así consta literalmente.

Durante dicha persecución se produjeron atrocidades tales como la enucleacion de los ojos al anciano Metro ( Metras o Metrius según otros ).Arrastraron por el suelo hasta su desmembramiento a la pobre matrona Cointo ( o Quintas ), etc. para intentar convencer ( algo violentamente, eso sí ) a los seguidores de Cristo de que ofrecieran sacrificios a los ídolos, pero los cristianos seguían en sus trece y encima se ciscaban en los antepasados de aquellos falsos dioses, por lo que según las noticias de la época, fueron arrasados a conciencia.

Pero....... ahora viene cuando matan a la chica, como sucedía en las películas de hace muchos años: “Vivía en aquel entonces en Alejandría una virgen, venerable, ya anciana, llamada Apolonia, y esta virgen estaba adornada de tal forma por las flores de la castidad, la austeridad, etc. que constituía una robustísima columna de santidad cimentada por el Espíritu Santo y era tan grata a Dios por su fe y por su virtuosa conducta que su vida constituía un maravilloso espectáculo para los ángeles y para los hombres”. Parece ser que los padres de Apolonia tuvieron mucha dificultad en conseguir ser eso, padres, lo que solo se logró cuando su madre se encomendó a la Santísima Virgen María, y cuando Apolonia supo qué debía su existencia a la Madre de Dios, se convirtió a toda velocidad a la fe cristiana.

Bien, pues siguiendo con nuestra historia, en una de aquellas algaradas orgiásticas de sangre, los malos (siempre paganos, claro) cogieron a la sencillísima, inocentísima, virtuosísima, etc. y anciana Apolonia, y la llevaron ante un tribunal que la juzgaría por su pertenencia a la fe de Cristo. Ella, para defenderse, no contaba más que con la fortaleza de su “intrépido espíritu” (¿) y de su pureza jamás mancillada. Y esto parece que fue suficiente, pues no consiguieron que la heroína de nuestra historia blasfemase ni hiciera nada parecido, por lo que los impíos esbirros bastante cabreados ya porque se les hacía tarde para ir al circo,( donde los leones se iban a merendar a otros cuantos de aquellos, inalterables en su fe, cristianos), viendo que las defensas de Apolonia daban resultado y, por tanto, era imposible que “de buenas maneras” nuestra Santa adorase a los ídolos, no se les ocurrió otra cosa que partirle todos los dientes “con satánica crueldad” con un pedrusco de considerables dimensiones, como se puede apreciar en algún cuadro que representa su martirio. Como ella persistiera en su posición, prepararon una inmensa hoguera y amenazaron con quemarla viva pero ella, que no estaba dispuesta a blasfemar como ellos le indicaban, los dejó atónitos al desasirse de los que la sujetaban y penetrar por sus propios pies en aquella vivificante (espiritualmente hablando) pira.

Parece ser que su alma estaba más inflamada por los rayos de la verdad de lo inflamada que estaba la hoguera y solo murió quemada cuando ella quiso, pero murió.
Esta actitud puede considerarse suicida, lo que va en contra de las enseñanzas cristianas, pero como lo hizo para no tener que blasfemar, parece que eso le encantó a Dios y, en premio, la hizo santa.

Y así murió aquella “invictísima virgen y mártir de Cristo que pudiendo haber gozado de las delicias del mundo, las despreció por sus deseos de agradar a su esposo, el Señor”. En otro pasaje podemos leer que el que a pesar de que se ensañaran con ella no sucumbiera, pone de manifiesto que esta mujer, pese a ser mujer, “tuvo ánimo varonil”.
Y termina tan edificante historia con otro párrafo que no puedo dejar de transcribir literalmente para aviso de navegantes y como guía de conducta para los acogidos bajo su manto protector, colegiados dentistas: “Que Nuestro Señor Jesucristo que con el Padre y el Espíritu Santo es Dios y vive y reina por los siglos de los siglos, se digne concedernos a nosotros un triunfo semejante”, se entiende que el triunfo es sobre las delicias de este mundo mediante dicho martirio y ánimo varonil..

Ni que decir tiene que sus cenizas fueron recogidas por otros cristianos, (que no sé de donde salían si se habían cepillado a todos), y sus dientes fueron repartidos (¿reconstruidos con composite?) como reliquias por toda la cristiandad, existiendo en la actualidad, la asombrosa cantidad de 352 ( o más ) entre dientes y muelas. He aquí el verdadero milagro de esta Santa de la cual no se conoce ningún otro.

Su martirio, como es sabido es celebrado con gran alegría el 9 de febrero, aunque no es conocida la fecha exacta, y todo esto es, según Santiago de la Vorágine, el Padre Felipe Santos Campaña, y la Archidiócesis de Madrid, lo que se conoce acerca de Santa Apolonia.

Pero en las páginas de “La Leyenda Dorada”, (en donde Leyenda no viene de “legendario”, sino de “lo que hay que leer” y que es la principal fuente de los datos aquí reseñados), no es única esta unión entre santidad y dientes, pues hay también otros muchos santos de vidas curiosas, cuyos martirios tuvieron que ver con el aparato estomatognático y fueron mucho más duros que los de nuestra Santa. ¿Por qué estos santos no son nuestros patronos y Santa Apolonia sí lo es? No lo sé pero, si me animo, es posible que en otras páginas les cuente las historias maravillosas de esos olvidados santos también, de alguna forma, “nuestros”.
15 septiembre 2006  

 


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