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JAIME GARCÍA


La edad de oro de la prensa escrita se acerca al final

La prensa escrita se enfrenta a una crisis doble: de lectores y de publicidad (foto: A. Alejandre)

La primera publicación periódica en España data del año 1661. Siguiendo el modelo de la Gaceta oficial francesa de Renaudot, Fabro Bremundán creaba la Gaceta Nueva, un periódico con tintes oficialistas. Poco después pasó a llamarse la Gaceta de Madrid y hoy es el Boletín Oficial del Estado (BOE).  

Durante mucho tiempo los ciudadanos sólo utilizaban los periódicos para informarse. Pero llegó la radio, y muchos pronosticaron el fin la de la prensa impresa. No fue así; los periódicos se reinventaron y siguieron atrayendo publicidad, su principal fuente de ingresos. Y llegó la televisión. “Esta vez no se libran”, volvieron a decir los agoreros. Y los periódicos continuaron siendo un medio de información rentable. Pero llegó internet.  

Y en 2008, la inversión publicitaria cayó en todos los medios respecto al año anterior excepto en la red de redes, que presentó unos resultados positivos. Mientras que la televisión y la radio decrecieron, respectivamente, un 11,1 por ciento y 5,3 por ciento, la inversión en los diarios fue de un 20,4 por ciento inferior a la cifra del año precedente. Por contra, internet fue el único de los medios que mostró una evolución positiva, con un crecimiento interanual del 26,5 por ciento.  

Datos como éstos no hacen sino constatar que la prensa se encuentra en una crisis de la que es muy difícil que salga victoriosa. Un sector ya maduro, lo que limita su flexibilidad para responder a las dificultades que se le imponen, se enfrenta a una crisis doble: de lectores y de publicidad.  

cambio de mentalidad 

En Estados Unidos, tantas veces precursor de los acontecimientos mundiales, la media diaria de ejemplares ha bajado de 62 a 49 millones desde que internet se volvió accesible a todos. Cerca de cien diarios ya no imprimen en papel, mientras que el número de lectores de periodismo digital en el norte de América ha pasado de cero a 75 millones. En España, 2.469 periodistas se han quedado sin trabajo entre noviembre de 2008 y lo que va del mes de julio, según la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).  

El País, periódico de referencia en España, se vio obligado en enero a llevar a cabo el mayor cambio estructural en el periódico desde 1976. “En cinco años, con toda seguridad existirán periódicos escritos. Dentro de 10, si se hacen las cosas precisas, a lo mejor, probablemente sí. En 15, no estoy seguro de que sigan existiendo tal y como los conocemos”, explicó el consejero delegado de la editora Prisa, Juan Luis Cebrián, en el acto que anunció la fusión de las redacciones del diario y de internet del periódico. Según Cebrián, “los diarios se sustentan en un sistema del siglo pasado: la economía de oferta; y la era digital trae una economía de demanda”. En opinión del consejero delegado de Prisa, “un site informativo de éxito en internet tiene márgenes de explotación del 4 por ciento”, mientras que “un periódico o una radio tiene un margen del 30 por ciento”, por lo que es imposible “competir, pagar bien la mano de obra intelectual, enviar corresponsales...”.  

En la misma línea se expresa Lluís Bassets, director adjunto de El País, quien en un artículo publicado en la revista Claves de la Razón Práctica diagnostica como motivo de la crisis el creciente coste de los diarios frente a los decrecientes ingresos. “La información de calidad ha sido siempre muy cara –dice Bassets–. Lo es mantener redes de corresponsales, en el extranjero y en las principales capitales políticas”, así como contar con grandes firmas, reportajes de investigación o periodistas especializados.  

Joan Cañete Bayle, corresponsal en Washington para El Periódico de Catalunya, expresa por correo electrónico a este redactor sus dudas sobre la viabilidad de las corresponsalías fuera de las empresas periodísticas: “Ni las corresponsalías ni ninguna estructura redaccional, incluso a nivel local, serán rentables si quienes informan por internet no son empresas periodísticas (lo cual no significa que sean las empresas que hay ahora; pueden ser empresas nuevas)”.  

Mientras, los editores tratan de encontrar soluciones a una situación que, curiosamente, no supieron ver aquellos que se dedican a contar y predecir lo que ocurre en el mundo. El American Press Institute ha lanzado el Newspaper Economic Action Plan, que busca afrontar nuevas estrategias para obtener los máximos beneficios en internet. Algunos diarios, como The New York Times, estudian implantar un sistema de cobro por uso en la red. Rupert Murdoch anunció en la presentación de los últimos resultados económicos de su grupo que cobrará por acceder a las ediciones digitales de los medios de News Corporation, que reúne cabeceras como The Times o The Sun. El conglomerado que preside el magnate australiano presentó unas pérdidas de 140,9 millones de euros en el último trimestre del año fiscal, con lo que la caída total asciende a 2.360 millones de euros, lo que contrasta con las ganancias de 3.749 millones de euros que NewsCorp obtuvo entre junio de 2007 y junio de 2008. Murdoch valoró que si la iniciativa se revela exitosa, “otras compañías lo imitarán rápidamente”.   

En España, El País ha sellado un acuerdo con Amazon para crear una versión del periódico en el lector electrónico Kindle. El concierto, que también incluye al diario deportivo As y a la cabecera económica Cinco Días, permitirá la lectura de los contenidos digitales de los tres periódicos a través del pago de una suscripción.  

FUTURO INCIERTO 

“Es, sin duda, un proceso muy interesante en el que ya estamos inmersos –dice Joan Cañete Bayle–. Y no creo que haya mucha gente que sepa la respuesta en estos momentos”. Sin embargo, muchos se aventuran a predecir lo que pasará en el futuro.   

Jean Daniel, fundador de Le Nouvel Observateur, cree que la realidad será digital: “puede ocurrir que los periódicos de hoy sean suplementos de internet mañana”. Harold Evans, ex director de The Sunday Times y The Times, piensa que “con los motores de búsqueda y los comentarios en la web tenemos la posibilidad de llegar a una edad dorada del periodismo”.  

Fundamentalmente, las posturas sobre el futuro del instrumento de manipulación democrática llamado periódico son dos: la de los blogueros, que pregonan el fin del papel, y la de los puristas que no se resignan y creen que las imprentas no dejarán de trabajar durante la madrugada.  

Nadie tiene aún la solución para resolver la crisis de la prensa escrita, pero muchos reflexionan sobre las consecuencias del fin del periodismo escrito. Así, quienes creen en el periodismo como un contrapeso al poder político, ven un grave riesgo para la democracia en la caída de la prensa escrita. “Donde la información es débil, la corrupción prevalece”, sostiene Paul Starr en un artículo publicado en The New Republic.  

El recorte de gastos en las empresas periodísticas iría en perjuicio de la información de calidad, precisamente la llamada a sostener el sistema democrático. Pero, ¿y si mañana se descubre la forma de hacer dinero en internet?, se pregunta la reportera mexicana Alma Guillermoprieto. “Ningún medio ha sido capaz de aprender a vender en la red algo que los usuarios quieran comprar sin saltarse los anuncios. El día que se descubra eso, los medios van a ser hipermillonarios y van a poder tener una cantidad de reporteros repartidos por el mundo, otra vez haciendo cobertura internacional”, argumenta la prestigiosa reportera.  

De esta forma, lo que se está revelando como la gasolina que ha avivado el incendio provocado, podría ser el salvador del periodismo tal y como lo hemos conocido hasta ahora. En un período donde hay más incertidumbres que respuestas, Joan Cañete Bayle concluye: “No sé si la empresa periodística sobrevivirá a la red; logrará adaptarse”. 20 agosto 2009   

 


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