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Portadilla Nº 1
Reportajes y Entrevistas
Sección General


LIBERTAD DE INFORMACIÓN

Los asesinos del reportero gráfico José Luis Cabezas, condenados a cadena perpetua


Miguel Gaya y Redacción Opin@r (1)

Ocho de los nueve acusados por el homicidio del reportero gráfico argentino José Luis Cabezas, asesinado de dos tiros en la cabeza en la madrugada del 25 de enero de 1997, han sido condenados a cadena perpetua por el tribunal que juzgó el caso en la ciudad de Dolores, situada a 200 kilómetros al sur de Buenos Aires.

Foto: Mariana Araujo

Protesta por el asesinato de José Luis Cabezas ante el Juzgado de Dolores, el 25 de agosto de 1997. (Foto: Mariana Araujo)

Cabezas, de 36 años, padre de tres hijos, reportero del semanario “Noticias”, fue asesinado en un descampado, arrodillado y con las manos atadas a la espalda con esposas. Su cuerpo se encontró incinerado, dentro de su coche.

En la reconstrucción de los hechos, el tribunal coincidió con el fiscal en que José Luis Cabezas fue asesinado por su empeño en fotografiar al empresario Alfredo Yabrán, quien fue acusado de ser "el jefe de una mafia enquistada en el poder" por el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, ante el pleno del Congreso.

Entre los castigados con la máxima pena se encuentra Gregorio Ríos, ex colaborador de Alfredo Yabrán, quien como es sabido se suicidó el pasado año cuando la policía le buscaba como instigador del asesinato.

Además del colaborador del empresario, también fueron condenados a perpetuidad Gustavo Prellezo, José Auge, Héctor Retana, Gustavo González y Horacio Braga, así como los policías Aníbal Luna y Sergio Camaratta, que tomaron parte activa en los preparativos de la ejecución del reportero gráfico.

Los abogados de la familia Cabezas van a pedir ahora que se investigue también a otros policías, a los que se acusa de "liberar la zona" para que los asesinos pudieran secuestrar al fotógrafo, así como a los que luego trataron de ocultar pruebas.

EN DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LOS PERIODISTAS

Por su interés informativo, reproducimos a continuación el resumen del alegato realizado por el abogado de ARGRA (Asociación de Reporteros Gráficos de la República de Argentina), Miguel Gaya, en el curso de la vista oral del juicio, cuya sentencia hemos recogido.

Y lo hacemos por su valor testimonial para la defensa de los derechos de todos los periodistas, estén donde estén, sean de donde sean, y trabajen donde trabajen.

ALEGATO DEL ABOGADO

”Trataré ahora de justificar las razones que nos impulsan a solicitar estas penas. No es solamente porque legalmente le corresponden a los encausados por su responsabilidad en los hechos.

"Solicitamos estas penas porque la condena real, efectiva y clara de los responsables de la muerte de José Luis Cabezas constituye el único dique posible contra la impunidad.

"Lamentablemente, los argentinos somos expertos en impunidad, y no es necesario abundar sobre este punto.

"Por esta razón, a dos días del asesinato, la Asociación de Reporteros Gráficos adoptó la consigna 'la impunidad del crimen de Cabezas será la condena de la Argentina'.

"Quisiera detenerme en este punto, para determinar a qué estábamos condenados.

"Si el crimen quedaba impune, se consagraban tres elementos que pesarían al cuello de nuestra sociedad como ruedas de molino, hasta asfixiar la democracia y la libertad.

"El primero de ellos tiene que ver con el móvil del crimen. Hemos insistido en que el homicidio tenía por objeto mostrarse impune. El mensaje por lo tanto era: Estamos por encima de las leyes del Estado. Nuestro poder es mayor, y nadie puede desafiarnos, ni sacar nuestro poder a la luz. Esta posición se sintetiza en la frase de Yabrán 'el poder es impunidad'. Si el mensaje del homicidio era efectivo, quedaba consagrado el contenido de esta frase y la continuidad de los proyectos del grupo.

"El segundo elemento tiene que ver con las características del crimen. Un crimen, si me permiten la paradoja, policial. Porque justamente por su condición de ser realizado desde la institución policial no necesitaba un crimen perfecto. No importaba de qué manera se cometía, ni qué recaudos se tomaban. No eran necesarios. No era necesario ocultarse, o pasar desapercibidos. La impunidad acompañaba cada paso, y disimulaba cada hecho, amparada por la misma fuerza policial.

"Si el crimen no se resolvía, o queda sólo en los ejecutores, la impunidad quedará consagrada en las formas que adopta en el ámbito policial: La zona liberada para delinquir, y la garantía de frustrar la investigación de los ilícitos.

"El tercer elemento es la elección de la víctima, un trabajador de un medio de prensa que le resultaba hostil a los instigadores. Más allá de la anécdota de la foto, que precipitó su elección como víctima, desnuda un costado más de la impunidad de los poderosos: la vida de los ciudadanos como herramientas. En este caso para un mensaje de desafío y ostentación de poder.

"Esta es la última impunidad que denunciamos. La impunidad de tomar a las personas como cosas, sin reconocerles más dignidad que ser armas arrojadizas en las contiendas por el poder.

"Una condena efectiva, legal y ejemplar rompe el círculo vicioso de la impunidad. Donde se delinque desde el poder, usando el poder y para detentar poder.

"Porque la impunidad provoca anomia e indefensión. Anomia en particular en los funcionarios públicos, e indefensión en la población, al fallar el Estado en garantizarle sus más elementales derechos a la seguridad y la vida.

"Pero una condena efectiva tiene un efecto reparador en todo el cuerpo social, en tanto lleva el alivio de demostrar que matar ya no es gratis, y que conspirar para ocultar la muerte también se paga.

"Porque el crimen de Cabezas no es un hecho aislado, ni su efecto se limita al dolor causado a sus familiares. Este es un crimen pensado y ejecutado para tener un efecto devastador en la sociedad.

"El año de la muerte de José Luis hubo 162 agresiones a periodistas. Ninguna ha sido castigada. El año de la muerte de Mario Bonino, hubo 218, y su crimen continúa impune. Para no hablar de las muertes de gatillo fácil, ni de los innumerables delitos cometidos desde la corrupción estructural de la policía.

"Frente a esto, se necesita una reafirmación de la vida por sobre los hechos de los impunes y los poderosos.

"Porque nuestras vidas valen. José Luis Cabezas vale, no porque hoy resulte símbolo y emblema de la lucha contra la impunidad. Vale porque era José Luis, el hijo de Norma y de José, el marido de Cristina, el padre de Candela, Ignacio y Agostina. Eso era José Luis, y eso pretendemos que continúe siendo.

"Una persona corriente, con un talento particular para la fotografía. Con pasión por su profesión, con dificultades para llegar a fin de mes, con deseos de progresar y temor de perder el empleo. Ni más ni menos que cualquiera de estos fotógrafos que hoy cubren el juicio que desmenuza su muerte.

"Todos ellos vagamente saben que lo que sus ojos ven, el recorte de la realidad que hacen con sus máquinas de fotografía, construye lo que la gente común llama 'las noticias'. Ninguno lo diría de este modo, pero su trabajo es esencial a la democracia y a la república, porque garantizan el derecho a la información, contraparte del derecho a la libertad de expresión. Sólo quien sabe de qué se trata puede elegir. Y ellos, los fotógrafos, los periodistas, muestran la realidad para hacer posible la libertad de elegir, y de cambiar.

"El asesinato de José Luis puso en entredicho estas libertades, porque afectó a quienes ejercían su profesión. De haber ganado la pulseada, los asesinos hubiesen instalado la noción de que para sacar fotografías hay que jugarse la vida.

"Y los fotógrafos no son héroes, ni quieren serlo. Quieren ser gente común, con un trabajo común, y tienen derecho a serlo. Para garantizar ese derecho llegaron hasta aquí. Porque el derecho a la vida es previo a cualquier otro derecho profesional, y su amenaza contagia toda actividad. En especial la labor periodística, donde la libertad de elección es condición para la libertad de expresión.

"Sr. Presidente: hoy, hace exactamente 3 años a José Luis Cabezas le restaban 5 días de vida, y no lo sabía. Cada paso que daba lo acercaba más a la cava, cada persona a la que veía, la veía por última vez, y cada beso distraído era el último.

"Porque la maquinaria que habría de arrebatarle la vida de una manera atroz ya estaba en marcha, y lo seguía y cercaba.

"Hoy, hemos identificado a varios de los que participaron en esa conspiración, y hemos solicitado las penas correspondientes. También hemos pedido diversas medidas para avanzar aún más para alcanzar la verdad. Para llegar a la Justicia.

"Una verdad y una justicia que se definen en este recinto con respecto a los imputados, pero también se construye y se consolida fuera de él, en la sociedad en su conjunto, para garantizar que hechos como este no se repitan.

"Para dar cabal cumplimiento al mandato otorgado por dos asambleas de asociados que pusieron como objetivos de la Asociación el obtener la condena judicial de los autores materiales e intelectuales del crimen, pero también luchar por modificar las condiciones de impunidad que lo hicieron posible.

"Este es el sentido de la condena que solicitamos, y la razón de nuestra presencia acá.

"Hace tres años esta Asociación de Reporteros Gráficos convirtió su rabia en un grito que ha acompañado la lucha de toda la sociedad.”

 

___________
(1) Nuestro agradecimiento a la Asociación de Fotoperiodistas y Reporteros de Madrid (AFORE) y a la Asociación de Reporteros Gráficos de la República de Argentina (ARGRA), por facilitarnos las fotografías que ilustran este reportaje.                          

 


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