Portada Opin@r  

Portada Opin@r

Portada nº 2
Información General y Opinión
Sección General


VÍCTOR SÁNCHEZ


Marranadas

La diputada socialista por Madrid Enedina Álvarez llamó marrano al presidente del Gobierno español, José María Aznar. Ocurrió durante una intervención en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados de España. La diputada explicó que había utilizado la palabra en su acepción de converso, pero diputados del gubernamental Partido Popular protestaron airadamente.   

Los parlamentarios conservadores españoles no quieren oír ni que su líder es un guarro ni que es un converso. Obviamente, no es crítica política, sino recurso retórico, decir de un político que es un guarro. Entre otras cosas, porque la aserción debería de estar apoyada en un razonamiento, algo que no ocurrió en el caso de la intervención parlamentaría de la diputada Álvarez.   

Mantener que Aznar es un converso puede parecer más acertado (sólo aparentemente). Lo que ocurre es que el conservador presidente español ha hecho un oportuno (¿oportunista?) tránsito desde la derecha más dura hasta eso que los interesados voceros de la ideología conservadora llaman ahora el centro. Se trata de ese espacio que más que centro es un agujero negro que se lo traga todo. En el centro se encuentran (convergen) las derechas reformistas (para que nada cambie) con las izquierdas de la tercera vía. En el centro convergen el mercado, el ultraliberalismo, el pensamiento único, la Cocacola, Microsoft, McDonals y el teléfono móvil ese que (¡vaya morro!) nos hace libres.    

Vamos, que no parece muy convincente que sea un converso el viajero que partiendo de la derechona (copyright de Alfonso Guerra, a cada uno lo suyo) llega hasta el centro del pensamiento único. O sea, que el señor Aznar no es ningún converso, querida diputada.   

En todo caso, es un mago de la imagen, un político que ha parcelado España y la ha vendido por lotes a sus amigos. Para ello ha contado con fieles jefes provinciales del mov… digo delegados territoriales, como el reformista Eduardo Zaplana, presidente de la Comunidad Valenciana.    

En cuatro años en el poder, los Aznar, Zaplana y compañía han liquidado el patrimonio de todos los ciudadanos, han reducido drásticamente el tamaño del Estado, han disparado su artillería contra la enseñanza pública, contra la sanidad pública, contra los medios de comunicación públicos y contra el concepto de Estado de bienestar como sistema de redistribución de la riqueza.   

Ya no necesitan repetir hasta la saciedad que tenemos que apretarnos el cinturón para que los más débiles económicamente se coman restricciones salariales y trabajo precario. Con el aparato de propaganda que han montado a partir del grupo Telefónica y las televisiones públicas (ocupadas por las fuerzas del centro reformista), pretenden hacer creer que trabajan para la mayoría, para quienes menos tienen. Mientras, facilitan la acumulación inmoral de beneficios en las grandes familias financieras y las multinacionales de opaca propiedad. Han conseguido que nadie se escandalice ante el hecho de que mientras la propiedad ha aumentado sus beneficios un 13 por ciento durante el año 99, las rentas del trabajo sólo se han incrementado en un porcentaje igual al de la inflación.   

¿Estaría pensando en todo esto la diputada Alvarez cuando llamó marrano a Aznar?    

 


OPI

Portada  Portadilla Nº 1  Información General y Opinión  Sección General


© OPIN@R.
© Cada uno de los autores de los artículos o fotografías.

Las personas interesadas en publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción,
tienen a su disposición la siguiente dirección de correo electrónico:
Teclee esta dirección en su programa de correo electrónico